
Cuenta la leyenda, que hace muchos años, en lo profundo del bosque, en la cima de la montaña, habitó una bruja, que se alimentaba de niños. Las almas de los niños devorados aún deambulan por la espesura de los árboles, deambulan buscando el camino de vuelta a casa. Pero como los ojos fue lo primero que la bruja devoró, no son capaces de encontrar el camino. Por eso, las personas del pueblo no se acercan a la montaña de la bruja, porque si no tienen cuidado, las almas ciegas de los niños les robarán la luz, con la esperanza de iluminar su camino. Cuenta la leyenda, que, en las noches de luna llena, aún se escucha la risa macabra de la bruja.
Continúa con la serie de historias fragmentadas de «Más allá del bosque»:

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